La pasada semana los socialistas guipuzcoanos dimos a conocer la última de las escaladas que, en materia de residuos, ha protagonizado Bildu, en su afán por paralizar la solución integral que se había acordado en la anterior Legislatura. Sabido es que Gipuzkoa arrastra un problema de primer orden en la gestión de los residuos sólidos urbanos y que la suspensión acordada entre Bildu y el PNV del plan de infraestructuras, puede tener unas consecuencias fatales tanto para el medio ambiente como para la economía guipuzcoana.

Pero a los problemas que pueden derivarse de tan irresponsable actitud y que han sido repetidamente denunciados por el PSE-EE, se suma ahora un nuevo gesto que seguramente tiene más de psicológico que de político. Y es que la manía persecutoria que Bildu demuestra sufrir con este asunto comienza a adquirir tintes preocupantes. A la implantación generalizada del sistema “puerta a puerta” que nos anunciaron a finales del pasado año para todo los municipios donde gobiernan, hemos de añadir ahora la estrategia de fiscalizar la composición de la bolsa de basura, a través de agentes que rebuscan facturas u otros documentos que acreditan la identidad de sus propietarios.
Si bien el Gobierno municipal donostiarra de Bildu se ha apresurado a explicar que ha dado instrucciones expresas a los operarios contratados en octubre para que no sigan hurgando en la basura de los donostiarras, el incidente corrobora la peligrosidad de la pendiente por la que se deslizan sus políticas. A partir de la denuncia efectuada a principios de año por los socialistas, han ido creciendo el número de ciudadanos que nos han hecho llegar su queja por lo que consideran una práctica intimidatoria que podría vulnerar derechos tan básicos como el del honor y la intimidad.
San Sebastián es la capital que más recicla en el conjunto de España, situándose en un 33%, sin contar los altos porcentajes de reciclaje que experimentan los residuos de carácter industrial y comercial. El territorio guipuzcoano se está dotando de una completa red de Garbigunes cuyo objetivo es el de contribuir a incrementar esos porcentajes dando solución a los residuos especiales del hogar. Experiencias de reutilización en fiestas populares con los vasos, en guarderías con los pañales, en la administración pública con el papel, en la ropa, juguetes y en un largo etcétera, nos sitúan en el camino adecuado para seguir progresando en la prevención, y toda política pedagógica y de sensibilización será poca en ese logro. La incorporación progresiva de un quinto contenedor para la recogida selectiva de la materia orgánica biodegradable es una realidad en muchos municipios que demuestran así su compromiso por generar un compost de calidad que poder emplear posteriormente en parques y jardines a modo de abono, y retirarlo del circuito habitual que hace terminar la basura en un vertedero.
Pero hay un salto cualitativo que no podemos amparar en el hecho de perseguir las conductas incívicas a través de la intromisión en la intimidad inalienable de las personas. Por un lado porque, como hemos dicho, vulnera derechos fundamentales de la persona y nos coloca en un estado de vigilancia que sugiere la destrucción compulsiva de documentos que puedan delatar el origen de las bolsas de basura. Y por otro lado, porque, en muchos casos, pueden existir razones logísticas que expliquen el incorrecto depósito de la basura en su correspondiente contenedor. De hecho, algunas de las denuncias de las que hemos tenido conocimiento tienen su origen en contenedores abarrotados de basura durante estas fiestas navideñas -y consumistas- o en bocas de acceso demasiado estrechas. Son realidades cotidianas a las que habría que dar respuesta, mucho antes proceder a métodos que rayan el hostigamiento.
En definitiva, el debate sobre la gestión de la basura, que se ha reabierto tras la decisión de los gobiernos locales de Bildu de paralizar las soluciones previstas, no puede derivar en una huida hacia delante con el único propósito de que la realidad no nos malogre una excitante aventura. La basura, lamentablemente, se sigue produciendo, e ignora, en su inconsciencia, los milagrosos -y agresivos- planes que baraja Bildu para hacerla desaparecer sin infraestructuras.


Pingback: » Bergara, Oñati eta Elgeta izango dira Debagoienan Atez Ateko bilketari ekiten hurrengoak Zubieta – SOS