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Los socialistas vascos, que siempre hemos valorado la pluralidad congénita de este país, no pretendemos salirnos con la nuestra, pero si influir para que tanta víctima de la desigualdad rampante encuentre esperanza y salidas al oscuro túnel de la crisis.

Este fin de semana pasado los socialistas vascos hemos renovado nuestra dirección y elegido a Idoia Mendia al frente de la misma. Creo que nuestra principal tarea será llenar de contenidos el espacio progresista. En Euskadi, donde el paisaje político permanece teñido por la agenda agónica del nacionalismo, el PSE-EE se dispone a ofrecer un discurso atractivo a los ojos de los miles de damnificados por la crisis, concretando respuestas viables, rigurosas, argumentadas y contrastadas al vaciamiento del estado de bienestar, así como al desgaste del tejido productivo y del crédito institucional. No es tarea fácil cuando el mundo global en el que vivimos convierte nuestros problemas en irresolubles si los enfocamos exclusivamente desde la acción local.

Si hablamos del deterioro ambiental, la política energética o el cambio climático -que es el área sectorial que coordinaré en esta nueva Comisión Ejecutiva-, engloba problemas de rango planetario y requiere de acciones a gran escala, como las que se han reivindicado este fin de semana en Nueva York y otras capitales, en lo que ha sido considerado como las mayores movilizaciones ciudadanas jamás conocidas. En este sentido, Euskadi no puede secundar esa pasividad política e ignorar su particular vulnerabilidad ante los efectos adversos del calentamiento global en la costa, el alto coste que pagamos por la excesiva artificialización del suelo y la presión sobre el territorio. El nuestro es un país pequeño y densamente poblado, y ámbitos como el de la gestión de los residuos urbanos no están todo lo integrados y racionalizados que debieran, y siguen consumiendo recursos de forma abusiva. La calidad del aire, la protección de la biodiversidad, la mitigación de las contaminaciones acústica y lumínica, son desafíos sobre los que encuentro a mucha gente deseando hablar. Efectivamente la lista de asignaturas a abordar es larga, de modo que nos pondremos manos a la obra para articular debates y propuestas sin eludir ningún compromiso.

Cuando hablamos de la desafección que se ha originado hacia la política, es importante que diferenciemos el aburrimiento que pueden sentir muchos ciudadanos hacia los soliloquios vacíos y apoyados en el reproche o la descalificación, de la política como espacio para el debate del interés público. Dotar de contenido a la política democrática y honrarla con propuestas sensatas es tarea prioritaria de la izquierda, pues las derechas no palidecen con la frustración y desmovilización que genera el malestar de la vida pública.

El panorama se ha tornado complejo para nuestras siglas, pero todo camino comienza bajo nuestros pies. Echamos a andar con toda la energía y con el afán de transformar realidades no deseadas, de contribuir a la ética pública, de escuchar a los adversarios y de pactar para avanzar. Nosotros, que siempre hemos valorado la pluralidad congénita de este país, no pretendemos salirnos con la nuestra, pero si influir para que tanta víctima de la desigualdad rampante encuentre esperanza y salidas al oscuro túnel de la crisis.

Denis Itxaso