twiiter facebook linkedin youtube instagram spotify

Podemos pasa de denunciar la casta a proponer al Rey un Gobierno con el PSOE, sin haber consultado a sus círculos y repartiendo los cargos por adelantado. ¿Esto va en serio?

Que los tiempos que vivimos son convulsos y cargados de incertidumbre es sabido. La Historia se ha acelerado y los acontecimientos más que suceder, se amontonan. La política es seguramente el campo de la vida pública que mejor lo muestra, y los movimientos tácticos sustituyen cada vez más al interés general. Los llamados partidos emergentes prometían cambiar este estado de cosas y trabajar por la recuperación del sentido más genuino de la política. Podemos quería desbordar con su propuesta de círculos participativos y una dialéctica que enfrentaba a “los de abajo con los de arriba”.

Sin embargo, los últimos movimientos políticos de Pablo Iglesias dan a entender que no es tan fiero el lobo como lo pintan. Es evidente que la aspiración de Podemos no es otra que la de ocupar el espacio que ocupa el PSOE; los quiebros que ha realizado al menos hasta ahora sólo han estado dirigidos a cumplir con ese objetivo y la oferta política que hoy hemos conocido contiene algunos rasgos que merecen ser analizados con detenimiento.

Esta mañana Pablo Iglesias, sin previa consulta a los órganos de decisión de su partido -salvo que hayan sido auténticas maniobras en la oscuridad- ha comunicado al Rey que propondría al PSOE conformar un gobierno de coalición del que él sería vicepresidente. Insisto, por sorpresa y sin deliberación interna, al Rey, sin haberlo comunicado a Pedro Sánchez, y adelantando que él sería vicepresidente. Antológico.

Es lógico que la caverna mediática se haya puesto histérica con esta posibilidad, pero antes de discutir con ella -y habrá que hacerlo porque parte del establishment ha encendido todas las alarmas y anuncian el apocalipsis- veamos sin podemos responder algunas preguntas básicas y poder en su caso defender esta fórmula, que vaya por delante, a mí no me disgusta en absoluto.

¿No sería preciso esperar a ver si Rajoy y el PP pueden articular un gobierno respetando su condición de fuerza más votada? ¿Acaso esta oferta a destiempo no le favorece a Rajoy, que en vez de evidenciar su fracaso saldrá ahora al ataque frente a una posible coalición que lo desbanque?¿Dónde quedan todos los miedos de Errejón y compañía -de hace tan sólo una semana- a que el PSOE permitiese un gobierno de derechas? ¿No sería mejor que hablásemos de políticas y programas sociales antes de repartir vicepresidencias? ¿Se han esfumado de un día para otro todas las desconfianzas en un partido al que además de situar en la casta, han atacado más que a la misma derecha? ¿Es el a través del Rey que se debe gestionar un eventual pacto de gobierno con el PSOE? ¿En qué momento se ha fraguado en Podemos la complicidad política con los socialistas, necesaria para cohabitar en un gobierno? y una última cuestión obvia ¿Esto va en serio?

Con tantas preguntas sin respuesta aparente, no puedo por menos que sospechar que la oferta de Podemos se entiende en clave puramente táctica. Ojalá vayan en serio y más pronto que tarde conoceremos la respuesta, porque poder articular un gobierno de cambio y progreso con la mayor estabilidad posible sería una buena noticia para mucha gente que lo sigue pasando realmente mal y tiene serias dificultades para sacar adelante a su familia. Y jugar con estas expectativas resultaría ruinoso para la democracia y para la izquierda

Escrito por Denis Itxaso el 22 de Enero de 2016 · Archivado en: Cómo está el patio...
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , ,

Compartir: fb tw goo

Denis Itxaso