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Cuando no crees en lo que dices

Me sumo a quienes creen que tras el fracaso de este intento de investidura del PP, los socialistas deberíamos buscar acuerdos que permitan un gobierno alternativo y de progreso

Muchas de las reacciones que se están sucediendo tras escuchar el discurso de investidura de Mariano Rajoy en el hemiciclo del Congreso, destacan la poca fe, la escasa convicción con que lo ha pronunciado. Incluso el portavoz de Ciudadanos, el partido hoy aliado de investidura del PP, se ha preguntado cómo es posible que el Presidente pretenda sumar nuevos apoyos si ni siquiera él parece creer en sus opciones.

Lo que creo que ha sucedido es que Rajoy realmente no cree en las propuestas que hoy ha hecho. He escuchado atentamente el discurso de Rajoy sin caer presa del sueño, le he oído hablar de grandes acuerdos por la educación, de convocar la Mesa de Toledo para dibujar el futuro de las pensiones, y de articular pactos que garanticen la unidad de España. Si el PP creyera que el diálogo, el pacto o el mero encuentro entre diferentes es un instrumento no sólo útil y eficaz, sino intrínsecamente bueno en democracia, lo practicaría al margen de la precariedad del gobierno de turno. Y lo que Rajoy ahora y Aznar antes han demostrado cada vez que la derecha ha gobernado con mayorías absolutas es que, si pueden, prescinden de todos esos principios para aplicar el rodillo e imponer su visión de las cosas. Hay sobrados ejemplos de esta práctica en las últimas décadas.

Rajoy ha leído su discurso como quien lee un informe sobre obras hidráulicas y ha mostrado una ausencia total de pasión por sus propuestas, sencilla y llanamente porque son fruto de la urgencia y la necesidad y no de la convicción. Efectivamente hoy sólo se han añadido razones para impedir un nuevo gobierno del PP, y por tanto sigue siendo necesario conformar un gobierno que, además de combatir la desigualdad, la precariedad laboral y la corrupción, practique el diálogo y ensaye los acuerdos como algo esencial, algo cultural que distingue las democracias adolescentes de las maduras. Y eso no lo sabe hacer Mariano Rajoy.

De modo que me sumo a quienes creen que tras el fracaso de este intento de investidura del PP, los socialistas deberíamos trabajar para buscar acuerdos que permitan un gobierno alternativo y de progreso, como ya lo hicimos el pasado marzo. Hemos demostrado que somos capaces de gobernar en minoría y trabar complicidades con partidos conservadores, nacionalistas y por su puesto con el resto de partidos progresistas. Sólo hace falta que el resto de partidos llamados a construir el cambio comprendan en esta ocasión, que no se trata de sacar tajada de la situación con exigencias oportunistas y actúen esta vez con la generosidad que requiere la articulación de una alternativa a una derecha que, no lo olvidemos, ha ganado con holgura las elecciones.

Denis Itxaso